21 enero

EL PRIMER DIFERENCIAL

El diferencial y el dispositivo de Antikhitera tienen una relación íntima. Aun considerando el contexto técnico de su tiempo (el mecanismo de Antikhitera hallado en el fondo del Mar Egeo a principios del siglo XX, pero construido aparentemente en el Siglo I (AC), esto es hace unos 2000 años atrás), parece ser la punta de un iceberg. Se diría que es el prototipo que nos quedó de una tecnología muy avanzada para su tiempo, que por alguna razón, todavía desconocida, se abortó. Si bien los mecanismos de relojería ya eran conocidos entre los alejandrinos (por Alejandría), el artefacto cuenta con una pieza vital y particular, el diferencial, que recién sería reinventado muchos siglos después.

Cuándo y en qué lugar fue inventado el diferencial es todavía motivo de controversias. Los franceses dicen que fue un relojero francés de apellido Pécqueur, en 1828, el que lo hizo; mientras que los ingleses aseguran que fue uno de los suyos, un tal Willis, en 1841, el que lo creo, y que luego fue perfeccionado por Starley, pero ya en el año 1877.

¿Qué es el diferencial? Un mecanismo que varía la velocidad angular de las ruedas cada vez que tomamos una curva. Se lo encuentra en autos, trenes y hasta en los rotores del helicóptero. Gracias al diferencial, el árbol de transmisión mueve a los paliers (o semiejes), mediante unos engranajes que, curiosamente, todavía se llaman planetario y satélite.

¿Y para qué servía el instrumento de Antikhitera? Cada vez se afirma más la hipótesis de que el artefacto era un planetario. Se supone que permitía calcular la salida del Sol, las fases de la Luna, los movimientos de los cinco planetas entonces conocidos, los equinoccios, varios ciclos astronómicos, los meses y los días. Estudios recientes revelaron además rastros de las inscripciones “Nemea” y “Olimpia”, lo cual indicaría que también servía para fijar la fecha de los Juegos de Nemea y los panhelénicos de Olimpia.

¿Cómo era este aparato? Estaba armado dentro de un armazón del tamaño y forma de una caja de zapatos, que ostentaba un dial en el frente y dos en la parte opuesta, en los cuales presumiblemente habría agujas que marcaban distintos valores numéricos. Adentro había un mecanismo de relojería formado por treinta engranajes de dientes triangulares, que se supone sería accionado por una o dos manivelas.


  • Reconstruccion del mecanismo de Antikhitera.
21 enero

LA MASA CRÍTICA

Una de las preguntas que plantea el instrumento de Antikhitera (Un planetario construido aparentemente en el Siglo I AC; hallado en el interior de una nave greco-romana hundida en el Mar Egeo) es cómo coexistieron una ciencia tan avanzada con una tecnología precaria como la que tenían tanto griegos como romanos. Otro interrogante es por qué la ciencia griega -o su sucesora, la romana- no pudieron dar un salto equivalente al de la revolución industrial durante el siglo XVIII, y se fueron estancando y decayendo de forma lenta, pero sostenida.

La explicación que aparece como más reiterada consiste en que, en una sociedad donde existía la esclavitud, nadie estaba dispuesto a pensar en máquinas que permitieran ahorrar trabajo. La segunda variante de esta conjetura es que aparentemente existía un fuerte prejuicio contra la tecnología entre los filósofos antiguos. Lo analiza el historiador Bertrand Gille: En el trabajo La cultura técnica en Grecia, considera que esas demostraciones constituyen un círculo vicioso: al despreciar el trabajo, se hace necesaria la esclavitud, y el desprecio por los esclavos hace que el trabajo se vuelva despreciable. Esta versión de Gille es más sistémica.

Cierto es que la cultura grecorromana no fue la única que se estancó en un determinado nivel; al parecer, eso también les ocurrió a los Mayas y a los Incas.

Ahora, ¿Por qué los ingleses, en el siglo XVIII, pusieron en marcha la revolución industrial? Porque en un momento confluyeron distintos factores que se realimentaron mutuamente. Por ejemplo, la minería, que llevó a desarrollar la máquina de vapor, la cual empujó el avance de la metalurgia y del transporte, y requirió nuevos avances de la minería; y así de manera sucesiva en diferentes campos. Los griegos no llegaron a reunir esa masa crítica, que –sin duda- podría haber cambiado la historia.